#67| No es la IA. Es la mano de obra Automatizada.
Ciento veintiséis años de revoluciones tecnológicas medidas contra el oro. Estamos en el 16% de la cuarta — y su capa transaccional va a pasar por Bitcoin y Solana.
Empecemos por el hecho que preferiríamos no mencionar.
Durante los últimos dieciocho meses, el activo que mejor se comportó en el mundo no fue la inteligencia artificial, ni el S&P 500, ni Bitcoin. Fue un metal que no hace absolutamente nada. El oro tocó los 5,598 dólares en enero y, aun después de corregir hasta los 4,030 en los que cotiza hoy, le ganó al S&P 500 alrededor de un 40% desde finales de 2024 y le ganó a Bitcoin más de la mitad de su valor en doce meses. Bitcoin abrió el año por encima de 93,000 dólares y hoy cotiza cerca de 63,000. Solana está en 77. El S&P 500, mientras tanto, cerró ayer en 7,554 puntos, un máximo histórico, con titulares que celebran la mayor revolución tecnológica desde la electrificación.
Las dos afirmaciones son ciertas simultáneamente, y esa simultaneidad es todo el tema de este post. En dólares, la revolución de la IA está pagando espectacularmente. En oro, no ha pagado nada. Y si uno cree —como creemos nosotros— que el oro es la vara honesta y el dólar es la vara elástica, entonces hay que aceptar la conclusión que se sigue de esa creencia incluso cuando la conclusión nos golpea a nosotros: en términos reales, los dos años más eufóricos de la historia de la inteligencia artificial no le han producido ni un gramo de riqueza al accionista, y le han destruido la mitad al tenedor de Bitcoin.
Se puede responder a un hecho así de dos maneras. Se puede argumentar que la vara está mal, que el oro subió por razones idiosincráticas, que el ratio es una curiosidad de anticuario. O se puede tomar el hecho en serio, preguntarse qué está midiendo realmente, y descubrir que lleva midiendo lo mismo desde 1900 con una consistencia que ninguna otra serie financiera se acerca a igualar. Este post toma la segunda ruta, y advierto desde ya que el destino no es cómodo.
Voy a pedirles paciencia, porque el camino pasa por las fábricas eléctricas de 1900, por Bretton Woods, por Volcker y por la fibra que enterró Global Crossing antes de quebrar. Pero el destino son tres frases, y las adelanto ahora para que las sostengan mientras leen. La primera: la inteligencia artificial no es una burbuja, es un hype, y el hype está apuntando al objeto equivocado. La segunda: lo que importa no es la inteligencia artificial sino la mano de obra automatizada, que es otra cosa y que apenas está empezando. Y la tercera, que es la que me va a costar más trabajo defender: la capa transaccional de una economía de producción automatizada no va a pasar por los bancos. Va a pasar por Bitcoin y por Solana.
Nótese que digo capa transaccional y no sistema monetario. La diferencia no es cosmética. “Sistema monetario” significaría que Bitcoin reemplaza al dólar como unidad de cuenta, que es la afirmación que los goldbugs digitales llevan quince años haciendo y perdiendo. No es lo que sostengo aquí. Sostengo algo más modesto y mucho más difícil de refutar: que el riel por donde se liquidan los pagos entre máquinas no puede ser el riel bancario, por una razón aritmética que voy a demostrar más abajo y que no admite negociación. La unidad de cuenta puede seguir siendo el dólar. El riel no puede seguir siendo Visa o el SWIFT.



