#63 | El hombre que vio cinco olas
La riqueza ya no se mide en tokens ni en talento, sino en la velocidad con que se fusionan en un mismo loop de aprendizaje.
Hay un solo inversor vivo que puede decir, sin mentir, que apostó —y temprano— por cada una de las cinco grandes olas tecnológicas de los últimos cuarenta años. La PC. El Internet. La nube. El móvil. Y ahora la IA.
No es Buffett. No es ningún fondo de Wall Street. Es un coreano-japonés de apenas 1,65 metros que en febrero del 2000 fue, durante tres días, el hombre más rico del mundo —por delante de Bill Gates— y que días después perdió cerca del 97% de su patrimonio en el colapso de las puntocom. Masayoshi Son no es un hombre que apuesta bien. Es un hombre que ve el patrón antes que el patrón sea visible, y que tiene el estómago para apalancarse sobre él cuando todos a su alrededor lo llaman loco.



