Qué Aprendí Esta Semana No. 4 : Dos salidas.
Esta semana, dos de las personas más inteligentes del mundo de la IA salieron de sus puestos.
Esta semana, dos de las personas más inteligentes del mundo de la IA salieron de sus puestos.
A Leopold Aschenbrenner lo sacó Ken Griffin con un margin call. El profeta del situational awareness, liquidado por no tener awareness de su propia situación. Su fondo, absorbido por Citadel.
Demis Hassabis salió solo. Dejó el trono de Google DeepMind — la guerra de los chatbots contra OpenAI y Anthropic — para irse de chief scientist a hacer biología en Isomorphic Labs.
Uno fue expulsado por el apalancamiento. El otro fue atraído por el mapa.
Todo lo que necesitas entender del ciclo que viene está en esas dos salidas.
1. El apalancamiento te saca del juego
Septiembre de 1998: colapsa Long-Term Capital Management, el fondo de los premios Nobel. La Fed rescata, recorta tasas tres veces en siete semanas. Y el mercado, después de mirar al abismo, hace lo impensable: despega. La burbuja del Nasdaq de 1999 — la fase más vertical de toda la era dot-com — se construyó sobre los escombros de los apalancados.
El patrón: crisis de apalancamiento → liquidez → mega rally → burbuja → crash.
El margin call coreano, los fondos que desaparecen de un día para otro, Griffin comiéndose a Leopold: eso no es el año 2000. Es 1998. Cuando el depredador alfa del sistema devora a los apalancados, no es el fin del ciclo. Es la ceremonia que lo inaugura.
Después del desapalancamiento viene el gran rally. La mega burbuja de IA no ha empezado: se está formando ahora.
2. El riesgo no es equivocarse de revolución. Es equivocarse de capa.
La tesis dot-com era correcta: internet lo cambió todo. Y aun así fue la mayor destrucción de capital de una generación.
De esa burbuja nacieron Amazon y Google. De la misma burbuja salió Cisco: un negocio real, con ingresos reales, vendiendo la infraestructura de la revolución — y veinte años de purgatorio para quien lo compró en el pico. Y de la misma burbuja salieron los muertos: Pets.com quemó $300 millones y duró nueve meses en bolsa; Webvan quemó $800 millones llevando mercados a domicilio; Kozmo prometía entregas en una hora. Todos incinerados en 2000 y 2001.
Aquí está el detalle que casi nadie ve: los muertos no estaban equivocados. Pets.com era Chewy veinte años antes. Webvan era Instacart. Kozmo era Rappi. Las ideas eran correctas — la infraestructura de logística, banda ancha y confianza del consumidor todavía no existía. Estar en lo cierto demasiado temprano es indistinguible de estar equivocado. Una burbuja no castiga las malas ideas: castiga las buenas ideas sin unit economics, financiadas con la plata de la euforia.
Tres destinos, una lección: los muertos tenían la idea sin el momento; los zombies vendían la infraestructura del momento sin dueño del futuro; los ganadores construyeron el mapa. Los vendedores de infraestructura capturan la euforia. Los dueños del nuevo mapa capturan el futuro.
¿Los Pets.com de esta era? Las mil startups que son un wrapper sobre el modelo de otro. ¿Los Cisco? Los que venden compute. ¿Los Amazon? Los que construyan el mejor mapa de realidad.
3. La burbuja no es la IA. Es el lente.
La creencia central de esta burbuja es que inteligencia = compute. Es un error de categoría, y se ve mejor con una distinción:
Hay dos tipos de problemas. Los gentle problems — código, pruebas matemáticas, proteínas — tienen reglas claras y función de evaluación. Ahí los modelos avanzan exponencialmente, y por eso la AGI parece al alcance de la mano. Los wicked problems — dirigir una empresa, curar una enfermedad compleja, invertir en un mundo no estacionario — cambian mientras los resuelves. Ahí se necesitan ontologías, modelos del mundo, contexto. Ahí se necesita, todavía, el humano.
Y el principio de fondo: necesitas cantidades astronómicas de compute cuando tienes un mal mapa del mundo. Un niño aprende qué es un gato con tres ejemplos; el modelo necesita millones. La fuerza bruta es el impuesto que pagas por no entender. La curva de capex no mide el progreso hacia la inteligencia — mide qué tan malo sigue siendo nuestro mapa.
Por eso la salida de Hassabis es la señal de la semana. Google sabe que los modelos de lenguaje serán commodity. Cuando el fundador abandona el trono para irse al laboratorio, no está huyendo de la guerra: te está diciendo dónde queda el próximo territorio.
4. La inteligencia es una geometría
Pon lado a lado una neurona, un micelio, la venación de una hoja, un rayo, la cuenca de un río, las calles de una ciudad, la topología de internet y la red cósmica. Treinta órdenes de magnitud. Nadie diseñó ninguna. Ninguna sabe que las otras existen. Todas convergen en la misma forma porque resuelven la misma restricción: mover flujo desde una fuente hacia todas partes, por un espacio finito, a un costo finito. Refuerza lo que transporta flujo; poda lo que no.
Esa es la firma de la inteligencia en el universo — lo que el Santa Fe Institute lleva cuarenta años estudiando bajo el nombre de complejidad. La inteligencia no es una propiedad del sustrato. Es una propiedad de la red: un sistema adaptativo transformando energía, materia e información en significado.
De ese trío, solo la mitad se puede comprar con GPUs. Los modelos están fully priced. Los robots que tocan el mundo físico — donde la física es el único árbitro que un benchmark no puede falsificar — son lo menos cotizado del stack. La energía cotiza a precios de vieja economía. Ahí está el arbitraje de la década.
5. Lo que queda cuando revienta
Las burbujas son el mecanismo con el que el capitalismo financia infraestructura que ningún cálculo racional habría aprobado. La manía ferroviaria dejó los rieles. La burbuja dot-com dejó la fibra oscura sobre la que después corrió todo el internet moderno.
Esta vez la infraestructura ya tiene geografía: el triángulo Dallas–San Antonio–Houston. Esta semana recibió su ancla — Terafab, la mega-fábrica de chips de Musk con Intel como socio, confirmada en Grimes County: $16.8 mil millones iniciales, hasta $119 mil millones en el buildout, un terawatt de compute al año. Construida, además, sobre el embalse de una vieja planta de carbón. Energía, materia, información: el loop completo en un solo terreno.
Silicon Valley se llamó así por el silicio y terminó siendo software. El Silicon Triangle recupera el nombre en sentido literal. Cuando llegue el crash, los modelos serán la fibra oscura del 2000: abundantes, baratos, de nadie. El triángulo va a seguir ahí.
6. La capa que conecta todo es el capital
Mi conversación de la semana fue con José, un amigo con el que me conecta el mismo espíritu: la aventura de buscar dónde está el valor antes de que el consenso lo encuentre.
Me suelta el dato: “Guillo, ¿viste que David Vélez, el de Nubank, está en el board de OpenAI? ¿Qué know-how están buscando?”
Buena pregunta — y el dato completo es mejor que el dato. OpenAI nombró dos CEOs bancarios el mismo día: Vélez por el lado del banco digital más grande de América Latina — un colombiano, además — y Robin Vince, el CEO de BNY, el custodio más viejo de Wall Street, que presidirá el comité de auditoría. Todo esto semanas después de radicar confidencialmente su prospecto de IPO ante la SEC.
Únanlo con el marco del ensayo: si la inteligencia es una red que mueve energía, materia e información, la capa de interconexión más brava entre esos tres mundos es el capital. El capital es el sistema circulatorio de la civilización — la red que decide qué nodos reciben flujo y cuáles se podan. Y el sistema financiero está a punto de recibir la disrupción de la economía agéntica: agentes que abren cuentas, ejecutan pagos, arbitran, prestan. OpenAI no contrató gobierno corporativo para la IPO solamente. Contrató la ontología del dinero. Puede construir una industria completamente nueva.
José y yo seguimos: los ojos de todo el mundo están en Micron y en los semis — la capa fully priced del stack. Pero históricamente BTC ha sido un outperformer del ETF de semiconductores, y en la rotación de capital que viene después del desapalancamiento hay una gran oportunidad: la máquina de dinero (BTC) y el riel de ejecución (SOL) son la capa financiera de la misma red, todavía cotizada como si fuera un casino y no una infraestructura.
7. No seas un NPC
Pero la conversación con José no se quedó en los bancos ni en el trade. Se puso incómoda, que es cuando las conversaciones valen.
“Parce” — me dice — “el problema es que con la IA todo el mundo está tomando el rol de Non-Playing Character.”
NPC. El personaje del videojuego que camina en círculos, repite su libreto, reacciona a lo que el jugador hace. Por confusión, por aturdimiento, o por la adicción a la dopamina de corto plazo — el scroll, la notificación, el token que responde por ti — estamos renunciando al control del personaje. Y esa es la ironía final: el mercado le teme a la máquina que reemplaza al hombre, mientras millones de hombres se reemplazan a sí mismos voluntariamente, un scroll a la vez. Token capital sin human capital es un NPC con GPU.
La respuesta no es apagar la máquina. Es cambiar el loop de aprendizaje: entrenarnos en potenciarnos con la IA para atacar los wicked problems — los nuestros, los de nuestras familias, los de nuestros portafolios, los de nuestros países.
En 1927, a la orilla del lago Michigan, un hombre expulsado de Harvard, quebrado, que acababa de enterrar a su hija y cargaba el alcohol como vergüenza secreta, decidió desaparecer. Y en el borde escuchó algo que lo detuvo: tu vida no te pertenece a ti; le pertenece al universo. Ese hombre era Buckminster Fuller — el mismo con el que abrimos el primer newsletter de esta serie. Convirtió su vida en un experimento: ¿qué puede hacer un solo individuo en favor de toda la humanidad? Lo cuenta Ryan Holiday en Right Thing, Right Now, en el capítulo que más me golpeó: “Realize Your Potential”.
Es la parábola de los talentos: el siervo que enterró el suyo no fue castigado por perder. Fue castigado por no jugar.
Gracias, Don Álvaro, por devolverme a los estoicos. A Marco Aurelio la filosofía no le sirvió para escribir libros; le sirvió para gobernar un imperio en medio de una peste. Herramientas, no teorías.
Leopold jugó con las fichas prestadas y el mercado le quitó el control.
Hassabis soltó el trono para dibujar el mapa.
Fuller, en el borde del lago, entendió que la partida no era suya para abandonarla.
Después del desapalancamiento viene el gran rally.
Sé un playing character (PC). Con mejores herramientas.
EL HÁBITO
Los playing characters no predicen el rally: se preparan para él. Y la preparación no es una operación heroica — es un hábito aburrido, repetido cuando nadie aplaude.
El arbitraje más duro no está en ningún chart. Es el arbitraje de templanza: renunciar a la dopamina del corto plazo para construir un proceso de más de cinco años. Es el trade menos concurrido del mundo, porque el precio de entrada se paga en paciencia — y la paciencia es el único activo que la economía de la atención está quemando a escala industrial.
El nuestro se llama ARCA: 50% BTC + 50% SOL, comprados todos los miércoles, llueva, truene o caiga el mercado. Nuestra referencia: $10,000 iniciales y $100 USD cada miércoles. Ajusta los montos al ahorro que quieras construir — el número importa menos que el ritmo. El DCA convierte la intermitencia de tu enemiga en tu aliada: los miércoles rojos compras más barato, los verdes confirman el rumbo, y ningún miércoles requiere que adivines nada.
Leopold tenía convicción y apalancamiento — y el apalancamiento convirtió su convicción en una bomba de tiempo. El hábito tiene convicción y visión también, pero con modulación emocional: la misma apuesta por el futuro, ejecutada en cuotas, con plata propia, a un ritmo que ninguna caída puede desmontar. La convicción sin modulación es un margin call esperando fecha. La convicción con modulación es un proceso de cinco años que ningún miércoles rojo interrumpe.
Este miércoles empieza el ahorro que quieras construir.
Slds,
Guillermo Valencia A
Disclaimer: Este contenido tiene fines exclusivamente educativos e informativos y refleja opiniones y análisis propios de MacroWise. No constituye asesoría de inversión, recomendación personalizada, ni oferta de compra o venta de ningún activo. Los montos de ARCA ($10,000 iniciales, $100 semanales) son una referencia ilustrativa, no una recomendación: cada persona debe ajustar cualquier decisión a su situación financiera, horizonte y tolerancia al riesgo. Los criptoactivos son volátiles y puedes perder parte o la totalidad del capital invertido. El desempeño pasado no garantiza resultados futuros. Antes de invertir, haz tu propia investigación y, si lo necesitas, consulta a un asesor financiero registrado.









