Imagina que administras una tienda y emites tarjetas de regalo que, por alguna razón, se convierten en la única forma de pago aceptada en todo el mundo. No importa si alguien quiere comprar pan en Francia, ropa en Japón o petróleo en Arabia Saudita: Todos necesitan tu tarjeta de regalo. La demanda explota y el valor de tus tarjetas se dispara. Pero hay …
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