Hace unas semanas, mientras tomaba un café en una calle bulliciosa, observé el ritmo de la ciudad: gente corriendo al trabajo, charlas en las esquinas, un repartidor descargando paquetes a toda prisa. Pensé: esto es una ciudad viva. Hace un siglo, en 1900, alguien en Nueva York había visto algo parecido, carruajes, los primeros autos, polvo en el aire. …
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